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«Pasar de curso»: Una reflexión desde el entorno familiar

martes, 26 septiembre 2017 - 12:44 pm - Psicopedagogía

Ya ha llegado la primavera, quedan pocos meses para que termine el año y con ello, el preludio de la finalización del año escolar 2017.  Se definen las consecuencias de las vivencias escolares, en las que se vuelve indispensable determinar si tendremos la satisfacción de recoger las evoluciones académicas o si debemos tener la fortaleza de asumir que no se generaron las instancias de aprendizaje, para provocar un avance hacia el siguiente curso.

Es bueno tomar un respiro para reflexionar y preguntarnos, ¿Cómo ha sido este año escolar?, ¿He visto crecer a mi hijo/a, en lo emocional y cognitivo?, ¿Cómo demuestra sus aprendizajes?…Lo interesante de estas preguntas, es poder determinar en un momento de introspección, si puedo responderlas, en mi calidad de madre, padre o cuidador/a, pues si no logro determinar cómo y cuánto ha crecido mi hijo/a, es que primero debo preguntarme, ¿He cumplido con mi rol parental, como primer educador de mi hijo/a? y ¿Por qué no he podido conectarme con el desarrollo de mi hijo/a?.

Es sabido que los padres o cuidadores, deben responder a una sociedad altamente demandante, en cuanto a responsabilidades y tiempos, principalmente para lograr entregar el sustento familiar.  En un sinnúmero de oportunidades, me he encontrado entrevistando a padres muy cansados, agobiados laboralmente y confundidos, respecto a las respuestas escolares y sociales con los que sus hijos se desenvuelven en la vida diaria.  Sin embargo, aquí nos encontramos  en una dinámica, de la que los estudiantes, también son vulnerables al contexto de llevar una “vida rápida”, con pocos tiempos para comunicarse en el entorno familiar.  Todos estos problemas, se convierten en constantes pequeños fracasos, que día a día van soslayando la evolución de algunos niños, niñas y jóvenes de nuestro colegio, quienes se manifiestan de distintas maneras, para hacernos entender a los adultos(as), que están requiriendo de nuestra atención y apoyo.

El tiempo que nos debemos con las familias es irreemplazable, vale decir, no podemos sustituirlo por nada.  ¿Se dan cuenta que hablando de rendimiento académico, hemos llegado al entorno familiar?, ¿Qué hablar de “pasar de curso o no”, tiene que ver con los tiempos que nos damos en familia?, pues es en esos momentos en los que podemos conversar, pero de verdad conversar, interesarse por las actividades de los otros/as y mostrar con el ejemplo, que me comprometo, que me importa y desde el amor, poder sobrellevar las situaciones de la vida.  Tal como lo señala la autora Amanda Céspedes, en el entorno familiar se deben modelar conductas para forjar el carácter, coraje, temple y tesón, todas ellas características indispensables que constituyen la fortaleza del espíritu humano, preparado para vivir la vida, que generalmente se muestra compleja y desafiante.  La familia como primer entorno educador, es quien tiene la responsabilidad de forjar en sus hijos todas esas cualidades, a partir de la firmeza, dulzura y ejemplo.

Por lo tanto, se entiende que  para “pasar de curso”, es necesario haber cumplido con varias tareas de formación previas y básicas que nos impulsan a una construcción y persecución de metas, sostenida en el tiempo.  Sin olvidar otros factores que dejan su impronta para el aprendizaje, por ej.:  calidad del sueño, alimentación saludable, hábitos de estudio, asistencia a clases, etc. Factores que no serán tema de reflexión en este momento, pues nos estamos refiriendo a las competencias básicas que deben ser potenciadas en el hogar, para conseguir personas que se sobreponen a las adversidades y consiguen comenzar y re-comenzar en el ámbito escolar, con entereza y compromiso.

Isabel Cancino Riffo

Psicopedagoga en Jefe